¿Pueden los coches con etiqueta B entrar este verano en Barcelona?

Los conductores que quieran ir este verano a Barcelona se encuentran ante la incertidumbre que generan las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).

La pregunta que muchos se hacen es sencilla pero clave: ¿pueden los coches con etiqueta B circular este verano por Barcelona?. La respuesta, aunque aparentemente sencilla, requiere matices.

Este verano de 2025, los vehículos con etiqueta B de la DGT aún podrán acceder y circular por la ZBE de Barcelona sin grandes restricciones.

La normativa vigente permite que estos coches, que corresponden mayoritariamente a turismos de gasolina matriculados desde 2001 y diésel desde 2006, circulen por la mayor parte del perímetro de la ZBE.

Esta área abarca 95 kilómetros cuadrados y que incluye prácticamente toda la ciudad condal, además de municipios limítrofes como L’Hospitalet de Llobregat o Sant Adrià de Besòs.

La delimitación concreta está marcada por la Ronda de Dalt y la Ronda Litoral, aunque quedan fuera zonas como la Zona Franca o los barrios de Vallvidrera, Tibidabo y Les Planes.

Sin embargo, aunque la circulación esté permitida este verano, la situación es transitoria y tiene fecha de caducidad ya anunciada en el marco del Plan de Mejora de la Calidad del Aire ‘Horizonte 2027’ del Ayuntamiento de Barcelona.

La hoja de ruta municipal fija el 1 de enero de 2026 como el momento en el que comenzarán las restricciones más severas para los coches con etiqueta B, que empezarán a ser vetados durante episodios de alta contaminación atmosférica.

A partir de ese día, cada vez que Barcelona active su protocolo anticontaminación, los diésel con etiqueta B tendrán prohibido el acceso y la circulación en la ZBE.

Pero el verdadero cambio de escenario llegará en 2028. A partir del 1 de enero de ese año, los vehículos con etiqueta B, tanto gasolina como diésel, tendrán vetado el acceso de forma permanente a la ZBE de Barcelona. Esta decisión marca un antes y un después en la política medioambiental de la capital catalana, que se alinea así con otras grandes urbes europeas que también están endureciendo sus restricciones a los vehículos más contaminantes.

Durante este verano, además, los conductores deben ser conscientes de que si bien la circulación de los vehículos B está permitida, Barcelona cuenta con un sistema de control automatizado mediante cámaras que vigilan los accesos a la ZBE y que permiten multar automáticamente a quienes incumplan la normativa vigente.

Esto significa que, aunque no haya una prohibición generalizada para los coches con etiqueta B este verano, sí será esencial estar atentos a posibles activaciones del protocolo de contaminación, aunque en esta época del año son menos frecuentes que en invierno.

Cabe recordar también que el Gobierno de la Generalitat de Catalunya ha mantenido intacta la normativa aprobada en la pasada legislatura, lo que implica que, aunque haya cambios en el color político en el Ayuntamiento o en el Ejecutivo catalán, la hoja de ruta medioambiental hacia un parque automovilístico más limpio sigue su curso.

Las restricciones previstas, por tanto, no parecen tener marcha atrás, y la etiqueta B ya tiene los días contados en las calles de Barcelona.

Esta situación ha generado un debate creciente entre automovilistas, asociaciones vecinales y organizaciones ecologistas.

Mientras que algunos defienden la necesidad de endurecer las restricciones para mejorar la calidad del aire y reducir las emisiones contaminantes que afectan a la salud pública, otros advierten del impacto económico que puede tener esta medida en familias que no pueden permitirse cambiar de vehículo a corto plazo.

En particular, las asociaciones de conductores alertan de que esta prohibición afectará especialmente a trabajadores con rentas más bajas que dependen del coche para acceder a su puesto de trabajo y que suelen ser precisamente los que disponen de vehículos más antiguos y, por tanto, con etiqueta B.

Por su parte, desde el Ayuntamiento de Barcelona se insiste en que la aplicación de la ZBE responde a una obligación legal derivada de la Ley de Cambio Climático estatal y a la necesidad de cumplir con los límites de calidad del aire exigidos por la Unión Europea.

En cualquier caso, se recuerda que existen programas de ayuda y subvenciones para la renovación del parque móvil, así como alternativas como el transporte público o los vehículos compartidos, que se promueven como soluciones sostenibles para los desplazamientos urbanos.

En conclusión, la respuesta a la pregunta de si los coches con etiqueta B pueden circular este verano por Barcelona es afirmativa. Sin embargo, este permiso tiene fecha de caducidad y está rodeado de una controversia social y política que no dejará indiferente a nadie.

Barcelona se prepara para endurecer sus restricciones medioambientales y los conductores deberán adaptarse a esta nueva realidad si quieren seguir circulando por sus calles en los próximos años.

La cuenta atrás ha comenzado y, aunque este verano la circulación esté permitida, el futuro de la etiqueta B en Barcelona está sentenciado.

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